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Óscar Bagüí se aferró al fútbol desde que tenía seis años y soñaba con llegar a un equipo grande. A esa edad murió su padre y su familia atravesó una severa crisis económica. Veía al deporte como una tabla de salvación.

Sabe lo que es vivir entre la pobreza y por eso ahora encabeza iniciativas de ayuda social en su natal Borbón, Esmeraldas. En su canal de YouTube sube información sobre sus actividades y trabajo con la comunidad.

Inició con su labor en redes sociales por consejo de Ronaldinho. En el 2012 Emelec se enfrentó a Flamengo por la Copa Libertadores y ambos jugadores fueron seleccionados para el control antidopaje. Allí el brasileño le recomendó el uso de las herramientas tecnológicas para llegar a más personas con sus iniciativas.

Dice que en Emelec “encontró su lugar en el mundo”. Antes de vestir esa camiseta pasó por Olmedo, Barcelona Sporting Club y la Universidad Católica, clubes con los que tuvo poca relevancia a escala nacional.

Llegó en el 2011 y sus cuatro coronas lo convierten en uno de los futbolistas históricos del club, junto con Marcos Mondaini, Pedro Quiñónez, Fernando Gaibor y Esteban Dreer.

Todos suman más de 200 partidos con la camiseta eléctrica. Ellos tienen entre ocho y siete temporadas con el equipo. Sus condiciones técnicas les permitieron mantenerse en el club, pese al proceso de renovación que encabezó el DT Alfredo Arias.

Este grupo de futbolistas tiene contrato hasta diciembre del próximo año. Solo a Mondaini se le terminaba el vínculo este mes, pero llegó a un acuerdo de renovación con Nassib Neme, presidente del club, por una temporada más.

La intención de la directiva es que ellos se mantengan como líderes, para que ayuden a la adaptación y formación de los jugadores que se sumarán.

Bagüí cuenta que el sueño de su niñez se cumplió, actualmente es el segundo jugador activo que más veces vistió la camiseta de Emelec, con 249 partidos, uno menos que el naturalizado Mondaini.

Su esposa Nancy Gamboa lo acompaña a la mayoría de sus partidos. Estuvo en la última final ante Delfín y fue la primera persona que el lateral buscó para festejar. La abrazó en la cancha y le dio un beso.

El lateral izquierdo es un ‘cacique’ en el cuadro eléctrico. A sus 35 años es titular inamovible con Arias. Su experiencia le sirvió para imponerse a jugadores jóvenes que buscaban ese puesto como Byron Mina y Fabricio Bagüí.

Cuida su dieta y se entrena en casa para mantenerse en forma. Sus tres hijos lo ayudan en sus rutinas de ejercicios. Es una forma de mantener unida a la familia.

Por otra parte, Pedro Quiñónez tiene un caso particular. Es el único jugador activo que disputó todas las finales de ida y vuelta, desde el 2010. Ya sea como titular o suplente.

Quiñónez ingresó al cambio en las finales de este año, contra Delfín, en el George Capwell y en el Jocay. Perdió su puesto como estelar, debido a lesiones que le impidieron entrenarse con normalidad.

Se rumoró que este año tuvo una mala relación con el entrenador Arias, hecho que fue desmentido por ambas partes. “Tengo una buena relación con él, mi suplencia pasó por otras cosas. Estoy feliz y quiero seguir sumando éxitos”, dijo.

Por estos días, Quiñónez está de vacaciones en Esmeraldas con su familia. Aprovechará para potenciar los negocios que tiene fuera de las canchas, como la peluquería que administra su esposa Vanessa en Guayaquil.

Por ahora los ‘históricos’ están considerados para la pretemporada que realizará el club, en enero próximo, en Montevideo, Uruguay. (Diario El Comercio)

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