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El exmandatario tendría que estar 12 años en prisión. Tiene cinco procesos más…

Redacción INTERNACIONAL

Las cosas no han salido bien para los abogados de Luiz Inácio Lula da Silva. Cuando el exmandatario brasileño fue condenado a nueve años de cárcel por recibir cerca de 700.000 dólares en sobornos, su defensa pidió que el Tribunal Regional Federal revisara su caso.

La decisión de los togados no pudo ser más adversa: en lugar de reducir la condena, le añadieron más tiempo: en lugar de pagar nueve años de cárcel, Lula tendría que pasar 12 años en prisión.

Desde entonces Lula está en libertad gracias a una determinación que el Tribunal Superior de Justicia (STF, por sus siglas en portugués) tomó en 2016.

Revés tras revés
El martes 6 de marzo las aspiraciones presidenciales de Lula sufrieron otro revés, esta vez por cuenta del Tribunal Superior de Justicia. Los abogados de Lula habían pedido que se respetara la libertad de Lula en el caso de que el Tribunal Regional Federal, que lleva su caso por corrupción, decida ratificar la condena de 12 años que ya impuso al exmandatario. Los togados rechazaron la petición.

‘Como en la Inquisición’
El “habeas corpus” preventivo ya se había estrellado con la negativa de uno de los magistrados del STF pero esta semana el reclamo fue rechazado por el pleno del tribunal que según Félix Fische, uno de sus magistrados, no vio ninguna “ilegalidad” en que Lula termine en la cárcel en el caso de recibir un fallo adverso en segunda instancia.

“Este proceso es como si aún estuviéramos en los tiempos de la Inquisición, donde no se necesitaban pruebas, apenas convicciones”, dijo el exmandatario para la radio local Metrópole.

Puede cambiar el panorama
El abogado de Lula, Joao Sepúlveda Pertence, exintegrante del Tribunal, recientemente incorporado al equipo del exmandatario, interpretó que el máximo tribunal solo se había pronunciado “sobre la posibilidad” de encarcelamiento una vez agotados los recursos de segunda instancia, sin embargo, para él, la detención no se trataría de una medida obligatoria.

En una entrevista con la AFP, el exlíder sindical admitió que piensa “todos los días” en la posibilidad de ir a la cárcel, pero dijo que estaba decidido a batallar hasta el fin para probar su inocencia.

Este proceso, no obstante, es uno de los más de cinco abiertos en su contra. (Diario La Hora)

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