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La guerrilla espera que hoy el Gobierno colombiano acuda a la mesa de negociaciones.

Redacción INTERNACIONAL-AFP

A pesar de la decisión del presidente Juan Manuel Santos de suspender el inicio del quinto ciclo de diálogos que estaba previsto para hoy en Quito, y de los atentados terroristas que perpetraron en los últimos días, el Ejército de Liberación Naional (ELN) espera que la delegación de Gobierno llegue a la mesa, se reinicien las conversaciones y se pacte un nuevo y mejor cese al fuego bilateral.

Así lo hizo saber ayer uno de los delegados de la guerrilla a través de un comunicado en el que, además, sostuvo que durante los 101 días que duró el pasado cese, que concluyó el 9 de enero, el ELN cumplió lo acordado.

“Los 101 días de cese los cumplimos pese a la ofensiva militar del Gobieeno, ejecutada desde finales de octubre, cuando nos asaltó campamentos en el Chocó y Norte de Santander. El copamiento militar de zonas donde estaba el ELN durante el cese y la negativa del Gobierno a considerar, que tales operaciones ofensivas violaron los acuerdos, nos obligó a retirarnos el 15 de diciembre del mecanismo de verificación”, reza el texto.

Gobierno incumplió
De acuerdo con la guerrilla, durante el primer cese bilateral no solo no se cumplió con el objetivo de mejorar la situación humanitaria de la población, sino que “el régimen recrudeció la persecución y asesinato de líderes sociales y opositores políticos. Antes del cese asesinaban un líder cada tres días y durante el cese y en este mes de enero pasaron a asesinar un líder cada dos días”.

Sin referirse a los ataques contra estaciones policiales que dejaron siete policías muertos y decenas de heridos, el jefe rebelde, Pablo Beltrán, afirmó que “estamos respondiendo a la ofensiva militar” ordenada por el presidente Juan Manuel Santos. El mandatario congeló el lunes el proceso de paz, “hasta que no vea coherencia del ELN entre sus palabras y sus acciones”.

Lenta agonía 
° Con sus posiciones, ambas partes eluden cargar con la responsabilidad de un cada vez más cercano fracaso de las negociaciones de paz para poner fin a una guerra de más de medio siglo, tras la firma en noviembre de 2016 de un acuerdo entre el Gobierno y las comunistas  Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), ya desarmadas y transformadas en partido político.

La decisión de Santos “es una levantada elegante de la mesa. El Presidente no va a cargar con un lastre de haber sido el hombre que acabó un proceso de paz después de haber sido premio Nobel (2016) y de haber hecho la paz con las FARC”, dijo Ariel Ávila, analista de la fundación Paz y Reconciliación.

El experto en el conflicto colombiano sostuvo que el ELN tampoco quiere asumir responsabilidad. “Nadie quiere cargar con ese lastre”, agregó.

Ávila afirmó que “el proceso de paz está agonizando. Lo único que lo salva es una jugada audaz del ELN, que era por ejemplo anunciar un cese unilateral al fuego, pero hoy el ELN cierra la puerta y dice que todo va a ser bilateral, entonces esto queda congelado y muriendo poco a poco”.

Negociación difícil

A bajar la intensidad de la guerra

° Analistas coinciden en la dificultad de negociar con el ELN, que cuenta con unos 1.800 combatientes, por su estructura federada que concede autonomía militar a sus frentes.
° Las pláticas estaban en suspenso desde el pasado 10 de enero, un día después de que finalizara el primer cese al fuego bilateral que duró 101 días, y cuando la organización retomó sus ataques contra la fuerza pública y la infraestructura petrolera.
° Ese día debía iniciar el quinto ciclo de diálogos de paz, pero desde entonces recrudeció el enfrentamiento entre las partes.
° En su comunicado, el primero desde lo ocurrido el pasado fin de semana, la guerrilla asegura que sigue apostando por “bajar la intensidad del conflicto pactando un nuevo cese”. (Diario La Hora)

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