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Donald Trump trató anoche la urgencia de superar divisiones y avanzar en el tema de los inmigrantes.

Redacción WASHINGTON

AFP

En su discurso sobre el ‘estado de la Unión’ ante el Congreso, el Presidente de Estados Unidos defendió los éxitos de su primer año de Gobierno. cubriendo, ante todo, los temas de migración y comercio.

La alocución estuvo acompañada en directo por unas 40 millones de personas.

Opiniones
De acuerdo con la portavoz de la Presidencia, Sarah Sanders, quien habló momentos antes de Trump, el discurso presidencial tendría como tema principal la construcción de un país “seguro, fuerte y orgulloso”.

Por suparte,  el presidente de la Cámara de Representantes, el republicano Paul Ryan, dijo a la prensa que es “un estímulo” poder “escuchar este discurso siendo que el estado del país es tan brillante. Los salarios suben y la confianza en la economía está de retorno”.

Migración, lo importante 
Desde que Trump llegó a la Casa Blanca el índice Dow Jones ha aumentado casi 33% y el desempleo se encuentra en su más bajo nivel de los últimos 17 años.

Pero el tema central y excluyente de la alocución fue la propuesta lanzada por la Casa Blanca sobre una reforma migratoria, que debe ser negociada en el Congreso para destrabar el diálogo y permitir la aprobación del presupuesto federal.

El país carece actualmente de un presupuesto general para el año fiscal en curso y desde diciembre el Congreso ha autorizado solamente planes temporales de gastos, el último de los cuales vence inexorablemente el 8 de febrero.

Para votar y aprobar un presupuesto federal anual, la oposición del Partido Demócrata exige que se defina una solución para los 690.000 jóvenes inmigrantes que desde 2012 regularizaron su situación mediante el programa conocido por las siglas DACA.

Ese contingente de inmigrantes quedó literalmente en un limbo jurídico en septiembre del año pasado cuando Trump anunció que su Gobierno no renovaría el programa DACA.

Ayer se realizaron  protestas contra la política migratoria.

Cartas sobre la mesa 
° El jueves, la Casa Blanca puso sus cartas sobre la mesa al presentar un pliego de propuestas que abre camino para que 1,8 millón de inmigrantes alcancen la naturalización estadounidense.

Esa puerta abierta, sin embargo, viene con un precio elevado: el Gobierno pide 25.000 millones de dólares para construir un muro en la frontera con México, refuerza drásticamente la vigilancia fronteriza, interrumpe la inmigración familiar, recorta el cupo de inmigrantes legales y suspende el sorteo de visas.  Además, refuerza los mecanismos de “remoción inmediata” de inmigrantes en situación irregular. Esta propuesta fue recibida en general con frialdad. Los movimientos sociales condenan la inevitable división de familias que tendrá lugar en el país como consecuencia de las medidas represivas propuestas. En tanto, los sectores más conservadores protestaron por ese 1,8 millón de inmigrantes que un día fueron ilegales pero que en el futuro podrían convertirse en estadounidenses. (Diario La Hora)

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