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Las acciones de Remigio Ángel González, más conocido como el “Fantasma”, no se hacen a tientas. El empresario mexicano, dueño del conglomerado de medios más grande de Ecuador y América Latina, se mueve con una sola finalidad: hacer negocio. Y el concurso de frecuencias de radio y televisión que se inició en el país representó una clara oportunidad para que su red se siga ampliando.

El proceso de adjudicación de frecuencias se inició en abril del 2016 y sacó a concurso 1.472 frecuencias, el 65% del espectro radioeléctrico ecuatoriano. Aunque se suponía que para diciembre del 2016 ya se iba a tener a los ganadores, recién concluyó la primera etapa: la revisión técnica en la Agencia de Control de las Telecomunicaciones (Arcotel). Y los resultados de esta fase evidencian que González vio en este proceso la ocasión de ampliar su emporio de medios en el país.

El conglomerado de González en Ecuador postuló en total para 104 frecuencias: 60 de TV, 43 de radio FM y una de radio AM. Como ya reveló Fundamedios en un comunicado anterior, lo hizo a través de empresas 18 empresas, 10 de las cuales ya formaban parte de su oligopolio mediático. Las ocho restantes son empresas relativamente nuevas, que no tenían asignada una frecuencia. Ninguna fue descalificada; todas pasaron a la segunda fase, en el Consejo de Regulación de la Comunicación (Cordicom).

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Las frecuencias que persigue el Fantasma

Resulta interesante analizar qué frecuencias está solicitando González. De las 104 frecuencias que solicita, 32 ya estaban concesionadas a nombre de sus empresas. 72 corresponden a nuevas frecuencias; en esta cifra se encuentran las 31 frecuencias que solicita para Televicentro y RTS, pues todos los canales deben migrar de UHF a VHF.

41 frecuencias que solicita el “Fantasma” son nuevas… y aquí está la movida clave. Las nuevas empresas de González están concursando por espacios que actualmente ya están adjudicados y que por tanto ya tienen trayectoria y una audiencia fiel construida.

Por ejemplo, la empresa Jaggycorp S.A. está concursando por la frecuencia 103.3 en Quito, actualmente en manos de Onda Cero, una conocida estación radial juvenil de la ciudad. Vizcarrondo S.A. postuló a la 99.3 en Guayaquil, que actualmente ocupa Sabormix, muy escuchada en el puerto principal; mientras que Zakarie S.A. solicitó el canal 29 en Quito, que ocupa ahora Telesucesos, un canal pequeño pero conocido.

Además, la empresa Manaseijas S.A. compite por las frecuencias 32 en Quito y 27 en Guayaquil, por las que también está concursando Teleamazonas, uno de los principales canales de televisión independientes de Ecuador.

También hay nuevas empresas que postulan por frecuencias que ya estaban a nombre de otras firmas de González. Por ejemplo, Ozenca S.A. está concursando por el 38 en Quito, en el que funciona La Tele, que es parte del grupo Albavisión. Mientras que Locnom S.A. ha postulado por cuatro frecuencias en las que actualmente está Galaxia Stereo, una de las “quintillizas” del mexicano. Es decir, el concurso fue también una oportunidad para que González reorganice su red en Ecuador.


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Las nuevas empresas

Casi todas las empresas del oligopolio de González postularon juntas. Según se puede ver en el listado de Arcotel de las calificaciones obtenidas en la primera fase, las 18 empresas aparecen juntas, es decir que sus expedientes probablemente fueron presentados incluso el mismo día.

Las 10 empresas que ya fueron vinculadas con el mexicano no han sufrido mayores cambios en sus accionistas o administrativos. La vinculación de las ocho nuevas firmas es más difícil de probar, sin embargo están vinculadas.

En vista de que el monopolio está prohibido en Ecuador y es supuestamente uno de los temas que se vigilarían en este concurso de frecuencias, se elaboró una estrategia que puede ser identificada al revisar la información de estas ocho empresas en la Superintendencia de Compañías.

El modo de operación es el siguiente: se armaron cuatro pares de empresas en los que una opta por frecuencias de radio y otra por frecuencias de televisión. Estos duetos tienen los mismos accionistas y administradores.

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La relación entre los cuatro pares de empresas, en algunos casos, es de parentesco. Jenny Mabel Cantos Rodríguez es una de las accionistas de dos empresas que a su vez son las accionistas de Vizcarrondo S.A. y Zakarie S.A. Su hermana, Vanessa Lourdes Cantos Rodríguez, es accionista de dos firmas que son las accionistas de Ozenca S.A. y Locnom S.A.

Estas firmas se vinculan con el “Fantasma” a través de Leonel Alberto Jurado Dumes. Él es uno de los accionistas indirectos de Ozenca S.A. y Locnom S.A. Sus vínculos con el mexicano datan de hace unos cinco años, cuando fue presidente de Espectáculos y Cines S.A., una de las primeras firmas que Remigio González puso personalmente en Ecuador en los años noventa.

Daniel Moreira Quijije, accionista de Byrtum S.A. y de Tamaggio S.A., y Fernando Tutivén Román, accionista indirectos de Ozenca S.A. y Locnom S.A., también tienen una relación con el “Fantasma”. Ellos fueron los anteriores accionistas de Metrogroupsa S.A., empresa que aunque no está concursando por una frecuencia, está vinculada con el conglomerado. Su principal accionista, César Vásquez González, es el actual gerente de Indetel, concesionaria de La Tele, uno de los canales del grupo.

Además, siete de las ocho nuevas empresas tienen una misma dirección: Baquerizo Moreno 1119 y Nueve de Octubre, edificio Plaza, en Guayaquil. En ese lugar funciona un estudio jurídico. La única empresa nueva registrada en otra dirección es Ozenca S.A., vinculada igualmente a Locnom S.A.

Todas estas vinculaciones entre empresas evidencian claramente que el grupo de Remigio Ángel González busca ampliar más aún su presencia en el país. Pero a pesar de estos claros nexos, las autoridades de Arcotel sospechosamente niegan los nexos de las empresas de González. Así, Ana Proaño, directora de la Agencia de Regulación y Control de la Telecomunicaciones (Arcotel) en declaraciones para el diario estatal “El Telégrafo” dijo que la entidad que ella representa ha investigado si existen vinculaciones entre empresas solicitantes de frecuencias y el ‘Fantasma’ y no encontró ninguna. Asegurando que ”en  ninguna de las 18 empresas, tanto en la página web como en la Superintendencia de Compañías, está como accionista Ángel González. Estas denuncias son supuestas y no están basadas en hechos reales”.

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Unanimidad en actores políticos para anular el actual concurso de frecuencias

Luego de que se revelara en dos informes que el magnate mexicano de medios, Ángel González es quien está tras 104 frecuencias de radio y TV en todo el país y que importantes medios independientes podrían desaparecer con el concurso de frecuencias, se han producido una serie de declaraciones por parte de diversos actores políticos.

El 17 de enero de 2017, el candidato presidencial por Creo, Guillermo Lasso, afirmó que se debería suspender el proceso para que sea el nuevo gobierno, sin presiones de ningún tipo, ni política ni electorales el que lleve a cabo este proceso de licitación”. Lasso advirtió a los empresarios que resulten beneficiados en el proceso de licitación que en su gobierno se revisará este procedimiento. Agregó que “no pueden prestarse al juego monopólico del correísmo para acosar a medios de comunicación independientes, que han sido tradicionales en el Ecuador”.

En tanto que el aspirante a Carondelet por Sociedad Patriótica, Patricio Zuquilanda, cree que es necesario revisar las decisiones que Arcotel ha tomado. “Daremos todo el derecho para que estas emisoras, para que estas televisiones y todos los sistemas de comunicación vuelvan a presentar sus solicitudes con el ánimo de aprobar”.

De la misma manera, el candidato Paco Moncayo dijo en el programa Hora 25,  que “hay  varios temas que son insólitos”. De esta manera se refirió al concurso de frecuencias. Señaló que “en estos momentos,en pleno proceso electoral continúan adelante con un sistema para distribuir las frecuencias del espectro radioeléctrico con una opacidad que siembra duda en todos los ecuatorianos”.

En su intervención, Moncayo se dirigió al actual Mandatario: “estamos pidiendo, señor Presidente, suspendan por delicadeza, por decencia. Cómo pueden comenzar ahora a distribuir en proceso electoral las frecuencias. Ya se han tomado la mayor parte de los medios de comunicación a cuenta de que fueron incautados, que debieron ser ya vendidos. Ahora quieren tomarse la totalidad del espacio radioeléctrico para el aparato de propaganda del Estado. Con esto podríamos caer en el riesgo de que se configure un monopolio y que desde el poder y sus aliados comencemos a manejar la comunicación desde una sola línea”.

Luego de pronunciar su criterio, manifestó las acciones que tomará en caso de llegar a la Presidencia. “He dicho con claridad: (…) llego a la Presidencia e inmediatamente se revisarán los procedimientos y anulará lo actuado porque no cumple con los requisitos fundamentales  de transparencia y legalidad que en cualquier parte del mundo se exige para manejar un tema tan delicado como son las frecuencias. Y derivadas, por su puesto,  del manejo del espectro radioeléctrico que no es del Gobierno es de todos los ecuatorianos”.

Asimismo, Dalo Bucaram Pulley, candidato presidenciable de Fuerza Ecuador, precisó que de asumir el poder, él sí desconocerá lo actuado por Arcotel . “Vamos a revertir todo lo que ha hecho este gobierno en materia del concurso de las frecuencias y volveremos  hacer un nuevo concurso para que este sea manejado de forma honesta”.

Lo mismo que prometió hoy la socialcristiana Cynthia Viteri “no se preocupen, ninguna de las radios, ninguno de los canales de televisión porque yo voy a rever ese concurso”.

Jorge Glas, vicepresidenciable por alianza PAIS, defendió el proceso. Señaló que el proceso que se sigue y en el que en lo posterior deberá pronunciarse  el Consejo de Regulación de Comunicación, está ajustado a la Ley. Y por tanto, en el gobierno de Lenín Moreno sí se respetará. “Ah bueno sí, eso es ley. Las leyes se respetan, para eso son las leyes. Eso se llama estado de derecho”, manifestó.

Además de los candidatos presidenciales, quienes se postulan para ocupar una curul en la Asamblea también han emitido su criterio. El 18 de enero de 2017, el canal de televisión Teleamazonas presentó una nota sobre las acusaciones que realizó la oposición contra el concurso de frecuencias. En la nota se recoge el parecer de este sector: el que en este proceso existe “Ilegalidad, sesgo político y falta de transparencia”.

La asambleísta por el movimiento Creando Oportunidades (CREO), Mae Montaño, expresó que el concurso de frecuencias “son acciones para manipular y para garantizar que los medios se callen. Es un mecanismo también de mordaza”.

Por su parte, la asambleísta Cristina Reyes, por el Partido Social Cristiano, se solidarizó con Radio Exa, Radio Visión y Teleamazonas. Para Reyes, estos medios “son auténticos baluartes de la identidad quiteña y que han ejercido verdadera resistencia democrática frente a los ataques del Gobierno y hoy se encuentran al filo de la navaja”.

El oficialismo también ha expresado su posición. El asambleísta por Alianza PAIS y expresidente de la Comisión de Comunicación, Mauro Andino, sostiene que le preocupa la forma cómo se ha desarrollado el concurso y la posibilidad de que un grupo económico acapare gran parte del espectro. “Exijo, pido que haya transparencia. Tremenda preocupación que una sola persona quiera controlar los medios de comunicación a través de un monopolio. Volver a la vieja forma de controlar los medios aquí. Yo considero que un medio tradicional que ha mostrado un buen trabajo periodístico, comunicacional, merece que se le renueve esa frecuencia”.  

El 16 de enero de 2017, el candidato a asambleísta por Concertación Nacional, César Montúfar, dijo que les hará llegar una carta para formalizar su pedido, el que de ganar las elecciones se comprometan a llamar nuevamente al concurso de distribución de frecuencias. “A todos los candidatos presidenciales que representan una  opción de cambio en el país para que asuman, asumamos el compromiso de que la Asamblea declare la nulidad del concurso de asignación de frecuencias que en este momento está en marcha”. Montúfar considera que en el proceso de adjudicación de frecuencias que lleva a cabo la Agencia de Control de las Telecomunicaciones del Ecuador (Arcotel), ha habido irregularidades, que apuntan favorecimiento de un empresario extranjero y a la monopolización. “Hoy hay una primera publicación de nombres que finalmente deja en claro que hay beneficiarios claros”. De ahí, el llamado a los ocho aspirantes a Carondelet y también a los futuros legisladores para que desde la Asamblea se fiscalicen estas acciones. “Esa es la tarea que tenemos todos los candidatos”.

Ante estas declaraciones, la Directora ejecutiva de Arcotel, Ana Proaño dio respuesta durante una entrevista en Radio Sucesos. Se refirió al número total de solicitudes que hubo: la cifra de 1486 solicitudes responde, dice la funcionaria, a que es la suma entre matrices y repetidoras, vencidas o nuevas.

La directora de la entidad señala que la Superintendencia de Compañías realizó una investigación sobre la posible presencia de testaferros. Señaló que “esa ya no es competencia de Arcotel”. Esta preocupación aumenta, debido a que algunos concursantes poseen la misma dirección domiciliaria y tengan diferente razón social, tal como se explica en los informes de Fundamedios. Sin embargo, Proaño asegura que “no constituye un factor jurídico y no es causal de reversión”.

Para Proaño, la democratización del espectro radioeléctrico es el objetivo principal del concurso, para cumplir la distribución equitativa de frecuencias entre medios privados o comunitarios. Defiende el proceso, al señalar que “el tiempo de creación de las empresas concursantes no es un factor que afecte, puesto que el criterio es que no es posible que se conserve las frecuencias entre un pequeño grupo de personas. Para el caso de los medios incautados, que tienen personalidad privada, el Estado es el representante en todo el proceso del concurso”, según señala Proaño.

Un fantasma que no asusta al poder político

Remigio Ángel González encontró las condiciones ideales en Ecuador para establecer una gran parte de su emporio. En los años 80, un país con una reciente democracia fue el escenario perfecto para que este empresario mexicano instalara allí los inicios de lo que hoy es la cadena más grande de canales y radios de la región.

González es conocido como ‘El Fantasma’, gracias a su habilidad para expandir sus redes sin que estas creen mucha bulla, a través de conexiones de empresas de papel y testaferros. Actualmente radicado en Miami, acumulaba ya para 2006 una fortuna cercana a los USD 2.000 millones.

La primera vez que su nombre sonó en Ecuador fue en 1983, en el Gobierno de Osvaldo Hurtado. En ese entonces adquirió la empresa Telecuatro Guayaquil, la señal de Telesistema, a través de unos familiares. Ahora, su nombre está de nuevo en la palestra pública por ser el mayor postulante dentro del concurso de frecuencias que las autoridades ecuatorianas desarrollan.

González nació en 1941, en Monterrey. Su relación con los medios comenzó muy joven en Guatemala, como representante de ventas para la cadena Televisa. Allí, González inició su imperio. En 1981 compró dos canales de TV y radios pequeñas que puso a nombre de su esposa, Alba Elvira Lorenzana, y de su suegra, Sara Aurora Cardona.

Según los relatos de la prensa internacional, ‘El Fantasma’ usa en todos los países el mismo mecanismo para extender su red: entrega a crédito programación de Hollywood y enlatados mexicanos a canales en mala situación económica. Luego, cuando la deuda se agiganta, los compra a muy bajo costo.

Hombre secreto, se sabe no obstante que González fue amigo de Alberto Fujimori, Alfonso Portillo, José López Portillo y lo es de Daniel Ortega. Alan García negó conocerlo, aunque se dijo lo contrario. Al expresidente peruano se le atribuye la autoría de su apodo: cuando la prensa de su país le preguntó si lo conocía, respondió que no, porque es un fantasma.

González prefiere autodenominarse un “Robin Hood que paga los impuestos”. Tiene fama de entenderse magníficamente con los gobiernos, que le retribuyen bien con publicidad oficial. En las tres ocasiones que ha dado declaraciones a la prensa, indicó que su negocio es hacer negocios y que él en ningún momento evade la ley, aunque le gusta poner a nombre de otros sus empresas.

Cuando el emporio saca al aire un medio de comunicación sigue el mismo patrón: su programación es sencilla, introduce telenovelas mexicanas, enlatados, películas viejas y un noticiero. Salvo en período electoral, la política y la economía tienen muy bajo perfil. No hay editoriales, entrevistas ni programas de opinión y la apuesta mayor se divide entre crónica roja y entretenimiento.

Su cadena continental, Albavisión, toma el nombre de su esposa, actualmente involucrada en un escándalo de corrupción en Guatemala y sobre quien pesa una orden de difusión roja de la Interpol. Se la acusa de haber financiado la campaña que llevó en 2011 a Otto Pérez Molina a la Presidencia, a cambio de pauta publicitaria para sus canales de TV.

La época electoral, clave para la supervivencia de Albavisión

El proceso judicial que concluyó con la difusión roja emitida para Alba Elvira Lorenzana, esposa de González, es solo una muestra de cómo este magnate mexicano y su familia se mueven alrededor de la política.

La investigación en Guatemala se inició por el Ministerio Público y la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala, de las Naciones Unidas. Las investigaciones detallan que una de las modalidades de financiamiento electoral ilícito es el caso de las televisoras Canal 3 y Canal 7, propiedad de González. 

Según relata la página web de la Cicig, esa institución y el Ministerio Público documentaron en su investigación que, entre 2008 y 2011, buscando acopiar fondos para la campaña de Otto Pérez, Roxana Baldetti (vicepresidenta) tuvo bajo su control las empresas “de papel” Comercial Urma, Publicmer, Publiases y Serpumer, que recibieron pagos de Radiotelevisión Guatemala Canal 3 y Televisiete Canal 7, hasta acumular 17,8 millones de quetzales (unos USD 2,2 millones).

“Al llegar al poder el Partido Patriota (PP), los canales 3 y 7 se beneficiaron de contratos millonarios (más de USD 30,8 millones) en pauta entre 2012 y 2015. Más del 69% del total de la publicidad estatal fue para estas dos empresas”, narra la Cicig.

Una vez que se reveló esta modalidad, en septiembre del 2016 se emitió una orden de captura internacional de la Interpol en contra de Lorenzana, que se encuentra prófuga. También se emitió una orden de captura en contra de Eduardo Kestler Morán, gerente de Televisiete, S. A., también prófugo.

Además está siendo investigado el diputado guatemalteco y expresidente del Congreso de ese país, Luis Rabbé, acusado de contratar empleados ‘fantasmas’, es decir, que nunca llegaron a trabajar en el Legislativo, pero tenían sueldos entre los 8.000 y 20.000 quetzales (entre USD 1.000 y 2.700). Rabbé está casado con una hermana de la esposa de González. También está prófugo y tiene orden de captura.

El Foro de Sao Paulo se opuso en julio del 2016 a la creación de comisiones como la Cicig, por ser consideradas “injerencistas” e “imperialistas”. Ante esta declaración, el presidente del medio guatemalteco El Periódico, José Rubén Zamora, calificó a González de “titiritero” de la resolución del XXII Foro de Sao Paulo, pues para ese entonces ya se había emitido la orden de captura en su contra. Zamora dijo que el mexicano es un “hombre de negocios apátrida que practica el pragmatismo pervertido y sin ideología”, que igual “establece alianzas con las derechas e izquierdas corruptas“.

De hecho, González es conocido por no permitir que en sus canales se critique a los gobiernos de turno, sin importar la tendencia que tengan. Ya antes de este último escándalo en Guatemala, era señalado por supuestamente financiar a los posibles ganadores de las elecciones, a cambio de pauta publicitaria cuando ya estén en el poder. Un estudio del año 2001 indica que las prácticas comerciales de González crean una atmósfera que socava el desarrollo de la democracia, cita el diario La Prensa de Nicaragua.

La expansión de la red de Albavisión en Ecuador

Los dos últimos movimientos de González en Ecuador no pasaron desapercibidos. A finales del 2014, a través de un tramando de empresas, adquirió el Grupo El Comercio, casa editorial del diario El Comercio, Últimas Noticias y de las radios Quito y Platinum. A pesar de las denuncias de la prensa, la transacción no fue observada por las autoridades ecuatorianas.

Un año más tarde, a través de una serie de ilegítimos movimientos de frecuencias avalados por las autoridades, creó un nuevo canal de televisión, Televicentro. Con esto, González acumulaba en total cinco estaciones de TV, 10 de radio y dos medios impresos en Ecuador. Además es el único dueño de los derechos de toda la programación de Televisa en el país.

Ahora busca obtener en total 104 frecuencias de radio y televisión a través de 18 empresas nuevas y antiguas, que conforman una red de empresas de papel, familiares y testaferros vinculados entre sí. Las autoridades han dicho que no se ha logrado probar la vinculación entre todas estas firmas, por lo que no se puede comprobar un caso de monopolio.

Sin embargo las investigaciones periodísticas comprueban los movimientos de accionistas y directivos de estas firmas, lo que les vincula directamente con González. De esta manera no han logrado impedir que la red de Albavisión se haya expandido desde 1983, cuando llegó al país y adquirió su primer canal de televisión.

Las investigaciones internacionales que hablan de este personaje se centran justamente en las facilidades que logra obtener de las autoridades gracias a que la línea editorial de sus medios de comunicación está más orientada a la “telebasura” que al periodismo crítico.

Los empresarios de los medios ecuatorianos conocen a González. Saben que su negocio es hacer negocios y que representa una competencia solamente para la programación de entretenimiento. Pero en el actual concurso de frecuencias, es también una competencia por las frecuencias que ya tienen una audiencia establecida.

De conseguir todas las frecuencias por las que está concursando, Ecuador se convertiría en el país con más medios de la red Albavisión.

(Fundamedios)

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