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A fines de octubre del 2012, Carlos Pareja Yannuzzelli, en calidad de gerente (e) de Petroecuador, llegó a Houston, EE.UU., acompañado por Álex Bravo, Diego Tapia, Marcelo Reyes y Carlos Quinde.

En esa ciudad se reunieron con representantes de la empresa KBC Advanced Technologies para negociar el monto del contrato del Plan de Mejores Prácticas Para el Personal Técnico Operativo de la Refinería de Esmeraldas. El costo acordado llegó a USD 99,8 millones, aunque en los pliegos del presupuesto referencial del proyecto, elaborados seis meses antes, el monto era de USD 48,3 millones. Eso está certificado en el memorándum 00576-PPRO-RASC-2912, firmado por el procurador de Petroecuador, Pablo Carrión.

Pareja, quien ya negociaba la contratación con KBC en Houston desde agosto, acordó duplicar el costo, pese a que no se presentó ninguna justificación documental para el aumento, según informes de Petroecuador. Tampoco se especificaron precios unitarios por la actividad de cada servicio.

El contrato, que se realizó a través del giro específico del negocio, sin concurso público, se firmó el 18 de diciembre entre Carlos Quinde, gerente de Refinación de Petroecuador, e Ian Adam Godden, presidente de KBC. El documento fue protocolizado el 13 de enero del 2013 con las firmas de cinco representantes de KBC y de Bravo, Pareja, Quinde, Tapia y Reyes, excoordinador de la Refinería, quien fue detenido el 12 de octubre en EE.UU. Los investigadores sostienen que él participó en un esquema internacional de sobornos, por lo cual incautaron seis propiedades que habría adquirido en los últimos años en ese país.

El objeto del contrato definía un cronograma de pagos por hitos, que debían expresarse en ‘entregables’, es decir los productos elaborados por la empresa durante la capacitación. El proyecto de consultoría consistió, esencialmente, en elaborar un diagnóstico de la situación operativa de la Refinería, un plan de mejores prácticas y la entrega de herramientas con el seguimiento de técnicos contratados por KBC, durante cuatro años.

Para reforzar el proyecto, Pareja, quien está sentenciado por peculado y asociación ilícita, firmó dos contratos complementarios más: uno por 739 000, en marzo del 2014, para la realización de estudios de selección de crudos alternativos, y otro, por 48,6 millones, en noviembre de ese mismo año, de apoyo y consultoría al Plan de Mejores Prácticas. El propósito del segundo acuerdo complementario no tiene ninguna relación con el objeto del convenio inicial.

Al siguiente día de notarizar el primer contrato, KBC presentó las dos primeras facturas a Petroecuador por 3,1 millones. En esos documentos llaman la atención dos rubros. El primero descrito como “reuniones de arranque de actividades en la Refinería”, incluyendo la planeación inicial del proyecto, por el cual se facturó 680 250. Y el segundo por la “movilización inicial del proyecto y establecimiento de la infraestructura requerida”: se planilló un millón. Eso pese a que Petroecuador, según las condiciones contractuales, fue el responsable de suministrar todas las facilidades al equipo de KBC, incluyendo oficinas, electricidad, Internet de alta velocidad, equipos de oficina, como impresoras.

El 11 de septiembre del 2013, Pareja envió un informe al sistema SIGOB, adscrito a la Presidencia de la República. “En atención al compromiso Vicepresidencial SIGOB, respecto al Estudio de Selección de Crudos Alternativos para Refinerías Petroecuador, informo que se autorizó una orden de cambio dentro del contrato 2012062 suscrito con KBC, para que realice el mencionado estudio dentro del Plan de Mejores Prácticas en la Refinería de Esmeraldas; sin embargo, la compañía KBC está ya trabajando en la selección de crudos, conforme el cronograma”, indica el documento. Es decir, que la contratista ya estudiaba la selección de crudos seis meses antes de la firma del contrato.

En febrero del 2017, antes de entregarse, Pareja difundió un video en el que sostiene que en Petroecuador no se hacía absolutamente nada sin el consentimiento del vicepresidente de la República, Jorge Glas.

En un documento del Comité de Trabajadores de la Refinería de Esmeraldas se asegura que los puntos críticos en la Unidad de Craqueo Catalítico Fluidizado (FCC) de la planta subieron de ocho a 12. Foto: Juan Carlos Pérez/ EL COMERCIO


Los ‘entregables’

El resultado medular de los tres contratos son 7 000 ‘entregables’, descritos en los contratos, revisados por este Diario.

Entre otros, constan afiches, folletos y trípticos. Cada producto costó USD 20 000 (ver infografía), así como informes mensuales, por los cuales se pagó hasta 16 000. También, destaca un video animado de tres minutos con consejos de prevención, que costó 110 000.

Para verificar los documentos que respaldaron los pagos del contrato principal 2012062 y complementario 2014060, Petroecuador realizó una muestra y estableció que se facturaron supuestos ‘entregables’ que no contaron con respaldos.

Entre los ‘productos’ se describe: gerenciamiento en un curso de capacitación (USD 113 000); política en marcha del desarrollo de la capacidad laboral (113 000); mejora de procesos de gestión (86 000); gerenciamiento en curso de capacidad de mano de obra (113 000); curso de soporte al paro de gerenciamiento (857 850); capacitación a nuevos contratados de la Refinería (561 311).

De la muestra se concluyó que no hubo evidencia de montos facturados por USD 7,38 millones. Tampoco hay documentos de la aceptación de Petroecuador para que KBC no entregue los justificativos.

Adicionalmente se contrataron licencias y programas informáticos por cinco años que no han sido utilizados o están subutilizados. Consta, por ejemplo, el software entregado por KBC, que costó 7,3 millones y no opera, según confirmaron fuentes de la empresa estatal. Además, la entrega de cursos en línea (con un link), otorgados por 2,1 millones, que no se socializaron. Estos rubros llegan a 10 millones y fueron justificados por Ramón Loureiro, de KBC, ante el entonces gerente de la Refinería Álex Bravo, también detenido y sentenciado.

Los servicios de KBC fueron refrendados por el administrador del contrato, Rubén Vásquez, en representación de Petroecuador. Luego Vásquez fue nombrado por KBC intendente técnico en la estructura creada para la capacitación.

Por las irregularidades detectadas, el 2 de octubre pasado, Petroecuador le notificó a KBC la suspensión del contrato. Sus autoridades han mantenido reuniones con delegados de la empresa para que se justifiquen los productos y servicios de la capacitación, lo cual no ocurrió hasta el 3 de noviembre, cuando finalizó el plazo para la revisión.

Hasta el momento se pagó a KBC 123,2 millones. Hay un saldo de 13,9 millones. La Contraloría audita los contratos.

La semana pasada, en declaraciones a este Diario, el entonces gerente de Petroecuador, Byron Ojeda, confirmó que muchos productos no fueron justificados y que el plan no mejoró las prácticas en la Refinería de Esmeraldas, tampoco se hicieron evaluaciones para establecer su efectividad.

En las conversaciones con Petroecuador participó, en representación de KBC, como abogado externo, Francisco Roldán, a quien contactó este medio. Él dijo que la compañía no hará ningún comentario sobre la ejecución de estos proyectos y las observaciones de Petroecuador, pues se trata de un tema confidencial.

En contexto

El Plan de Mejores Prácticas que se contrató en 2012 fue observado por auditores internos de Petroecuador. La Refinería ha enfrentado una serie de problemas operativos y fallas en sus equipos. Se ha anunciado una nueva paralización en marzo. (Diario El Comercio)

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