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Catalina Botero, exrelatora para la Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos (CIDH), señala que las medidas cautelares que podría solicitar el expresidente Rafael Correa en los próximos días serían improcedentes. Los cambios en el reglamento de la CIDH que impulsó Correa le pasan ahora factura en contra.

¿Después de tanto ataque a la Relatoría, a la Comisión, cómo tomó la idea de que Correa ahora pida ayuda al organismo?

El expresidente Correa debería agradecer a todas las personas que nos opusimos a su guerra contra la Comisión Interamericana, a su intento por acabar con la posibilidad de que se dictaran medidas cautelares, a su lucha por disolver las competencias de la Comisión Interamericana y convertirla en un centro de capacitación; gracias a que resistimos a los ataques de Correa y su gobierno; gracias a que pudimos resistir hoy existe la Comisión Interamericana, puede dictar medidas cautelares, y por eso el expresidente Correa puede solicitarlas…

Pero finalmente Correa logró que se reformaran los reglamentos

Entonces, es probable que no se le otorguen esas medidas…

Si la Comisión Interamericana obedece su propio reglamento, las reformas que la Comisión tuvo que hacer, como resultado de la guerra que le hizo Rafael Correa, simplemente son improcedentes.

¿Y cuáles son esos requisitos que no cumpliría Correa?

Tiene que demostrar que hay una violación urgente e irreparable de un derecho fundamental, que de no ser protegido a través de la medida cautelar no se puede reparar de ninguna forma, y eso no lo demostraría.

¿Tenía tanto poder Correa para haber logrado reformas en el tema de las medidas cautelares?

Duró tres años lo que ellos llamaron el proceso de fortalecimiento de manera eufemística, que en el fondo buscaban que la Comisión no pudiera dictar nunca medidas cautelares… No, no tenía el poder ni para acabar con la Relatoría, ni con las medidas cautelares, pero fue tal la insistencia, la guerra, la fuerza que le pusieron para tratar de acabar con el Sistema Interamericano que sí tuvieron un logro, que fue la reforma al reglamento, endureciendo los requisitos para la procedibilidad para las medidas cautelares…

¿Correa y quiénes más?

Básicamente Correa, pero detrás de Correa estaban Venezuela, Nicaragua, y lograron articular una mayoría para endurecer la procedencia de las medidas, una cosa que no es muy drástica, pero impiden que las de Correa hoy puedan proceder.

Usted calificó a Correa como un cínico, pero el pedir las medidas es un derecho que le asiste…

Creo que las personas tienen derecho al debido proceso, a las garantías del derecho internacional de los derechos humanos, pero eso no significa que no sean cínicas. Es decir, el hecho de que sean cínicas no supone que uno deba restringirlos en el ejercicio de sus derechos… Cuando una persona intenta destruir un sistema de protección de derechos humanos para gobernar a su antojo y después se rasga las vestiduras y acude a ese mismo sistema, hay una contradicción profunda que no puede ser calificada de una manera distinta a la de cinismo, porque en los dos casos se estaba rasgando las vestiduras, dice que está actuando en nombre de un bien superior…

¿La decisión de la Comisión puede ser afectada por lo que un peticionario de medidas haya dicho en su contra en el pasado?

No, de ninguna manera, eso es inadmisible. Creo que eso solo lo hacen los regímenes autoritarios; una persona como Correa, por ejemplo, como (el presidente de Venezuela, Nicolás) Maduro, o como (el presidente de Nicaragua, Daniel) Ortega, que toman venganza de quienes hablan mal de ellos, de quienes lo cuestionan. Creo que el Sistema Interamericano tiene que ser, y espero que lo sea, y estoy segura de que lo será, absolutamente objetivo en el estudio de la solicitud; y si la solicitud cumpliera los requisitos de procedibilidad, creo que habría que protegerlo. Pero el problema es que creo que no lo cumple, y no lo cumple porque se endurecieron…

En todo caso Correa debería estar tranquilo de que tendrá un debido proceso en el Sistema Interamericano

No hay la menor duda de eso. Personas que tuvimos que defender el Sistema Interamericano de las agresiones de Rafael Correa porque quería gobernar a su antojo, afectando los derechos de los ecuatorianos, no significa que no defendamos el derecho al debido proceso y a todas las garantías constitucionales.

¿Cómo ve la libertad de expresión actualmente en Ecuador?

Creo que ha habido unos cambios importantes; el solo hecho de que el presidente no esté todos los sábados insultando y amedrentando a los medios de comunicación, el solo hecho de que no se amenace al sector privado que da publicidad a los medios de comunicación, el solo hecho de que los periodistas puedan hacer investigaciones sin la espada de Damocles de la Superintendencia de Comunicación encima…

De hecho, en estos días la Relatoría para la Libertad de Expresión planteó recomendaciones para la reforma a la Ley de Comunicación…

Ese es un cambio, un giro de 180 grados, mientras en el gobierno de Correa se insultaba a la Relatoría para la Libertad de Expresión y se decía que más o menos debería desaparecer o desdibujarla completamente, el gobierno de Lenín Moreno se abre a las recomendaciones de la Relatoría…

Lo que no significa que se acojan todas las observaciones

Me parece que lo importante es que haya un diálogo y una apertura para revisar todo; creo (por ejemplo) que el linchamiento mediático viola todos los estándares interamericanos, la censura previa tal y como estaba descrita en esa ley, viola el sistema interamericano (…). El solo hecho de que eso se pueda hablar y pensar ya me parece que es oxigenante.

Sin embargo, había pedidos de derogar toda la ley…

Esa ley tendría que ser derogada, y la Superintendencia de Comunicaciones debería suprimirse y ese dinero deberían invertirlo en bienes y servicios para la gente de Ecuador, en hospitales, en escuelas, y no en órganos de censura… Puede ser que haya un gobierno que decida no utilizar ese instrumento (legal) para castigar a sus críticos, pero si usted deja ese instrumento ‘vivo’, puede ser utilizado el día de mañana por otro gobierno, y pues los resultados ya los vimos…

¿A nivel regional cómo está la libertad de expresión, hay cambios igual que en Ecuador?

Hay problemas muy serios, en México, en Brasil, sobre todo en la triple frontera; en Colombia, en el triángulo norte, hay unos problemas gravísimos de violencia contra los periodistas; las cifras en esos países son cifras de países en guerra, las estadísticas son alarmantes. Hay zonas completamente silenciadas, donde la gente no sabe qué pasa, hay un blackout informativo completo, impuesto en muchos casos por el crimen organizado, y en otros por el crimen organizado coludido con las autoridades… Luego hay otros países donde el propio Estado se encarga de suprimir las posibilidades de que haya una deliberación plural, abierta, con verdaderas garantías para el ejercicio de la libertad de expresión como Venezuela, Nicaragua, Bolivia…

¿Y entonces a quién le corresponde proteger el ejercicio del periodismo, a los periodistas?

Al Estado; tiene la obligación de prevenir la violencia contra los periodistas, proteger a las personas en riesgo por ejercer el periodismo y de luchar contra la impunidad de ese tipo de crímenes, pero además, la obligación de establecer un sistema de garantías para asegurar el libre ejercicio de la libertad de expresión, para asegurar que las personas no van a ser encarceladas por criticar al poder, asegurar que las personas no van a perder todo su patrimonio por hacer críticas o periodismo de investigación… (Diario El Universo)

Fue tal la insistencia, la fuerza que le pusieron para tratar de acabar con el Sistema Interamericano, que sí tuvieron un logro, que fue la reforma al reglamento, endureciendo los requisitos para la procedibilidad para las medidas cautelares…”.

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