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El nuevo modelo de educación en el país toma aún más distancia del proyecto correísta. El Ministerio de Educación, tal como anunció días atrás, reabrirá escuelas unidocentes que, durante el gobierno de Rafael Correa, cerraron sin un estudio adecuado por detrás. El proyecto se enfocará en escuelas unidocentes y bidocentes que, en cifras, representan más de la mitad de todas las escuelas fiscales del Ecuador.

En febrero de este año, según conoció EXPRESO, se expidió un acuerdo ministerial que establece motivos y lineamientos para reabrir las instituciones educativas que Correa cerró o fusionó. En esos procesos, dicen las comunidades y expertos, no se tomó en cuenta la opinión de los actores de la educación: comunidad, docentes, estudiantes y padres de familia.

Fander Falconí, ministro de Educación, aseguró que ahora se conversará con los involucrados considerando cuatro ejes iniciales. Si se cumplen, podrá abrirse nuevamente una unidad educativa.

¿Cuáles son los cuatro elementos? El primero es la distancia de la escuela con la comunidad. Uno de los errores, que detecta la asambleísta socialcristiana e integrante de la Comisión de Educación, Dallyana Passailaigue, es que el gobierno de Correa construyó megaescuelas del milenio a más de 12 kilómetros de una comunidad. Los niños debían caminar esa distancia si querían estudiar. Un error.

Falconí, en parte, está de acuerdo con la legisladora. Él dijo a este Diario que durante el período anterior, “las autoridades educativas se concentraron en grandes obras estandarizadas”. Un acierto cuando hay concentración de población estudiantil, dijo; pero un “desacierto cuando hay población estudiantil dispersa”.

Por eso, el segundo eje a examinar serán las condiciones de transporte que se necesitan para llegar a la escuela que reabra sus puertas. El tercer punto, en cambio, tiene que ver con la infraestructura que exista. No se puede poner en riesgo a los menores que desean estudiar, resaltó Passailaigue.

El último punto será la pertinencia cultural. Es decir, el aporte que hará esa escuela en la comunidad. Algo que Correa y sus ministros de Educación también olvidaron.

Las escuelas unidocentes son una alternativa viable para atender a niños de zonas dispersas o de poca población infantil. Estas, según un estudio ministerial, fomentan “el trabajo cooperativo en el aprendizaje, en articulación con la comunidad”. Algo que, desde 2008, repite la organización Contrato Social por la Educación.

En números, las escuelas unidocentes y bidocentes cuentan con 166.903 estudiantes (en unidocentes 73.241 estudiantes y en las bidocentes 93.662). Los docentes, en cambio, superan los 8.795. (Diario Expreso)

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