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Al general Jorge Gabela lo mataron porque se opuso a la compra de helicópteros Dhruv. A esa conclusión ya había llegado el perito argentino Roberto Meza. Tras noventa días de deliberaciones y luego de escuchar más de treinta comparecencias, la Comisión parlamentaria conformada para investigar el crimen no ha podido establecer el nombre de los autores intelectuales pero sí ha reunido información suficiente para llegar a una conclusión clara: hubo una conspiración, de la que participaron altas autoridades del Gobierno correísta, para encubrir el asesinato, para ocultar información, para desaparecer documentos. El epicentro de ese encubrimiento: el Ministerio de Justicia. A continuación, algunas de las claves.

La investigación

1. Las irregularidades empezaron en la investigación. El croquis planimétrico de la escena del crimen no fue levantado ‘in situ’ y, en consecuencia, omite partes esenciales del lugar. Tampoco se hizo un levantamiento de huellas digitales en lugares donde (“evidentemente” según el perito Roberto Meza) se apoyaron los autores materiales del asesinato. Las fotografías del lugar de los hechos son insuficientes e incompletas. La reconstrucción de los hechos, a cargo del fiscal René Astudillo, no fue realizada con los detenidos; únicamente con los familiares de la víctima. Astudillo tampoco llamó a los peritos de Criminalística para la fijación y el levantamiento de evidencias. El informe tomográfico del hospital Vernaza hace referencia a una bala en el tórax del general Gabela pero no hay una imagen que respalde esta afirmación…

Las actas del comité

2. Desaparecieron las actas de las reuniones del Comité Interinstitucional conformado por el presidente Rafael Correa para investigar el asesinato. El Ministerio de Justicia, que presidió ese Comité y bajo cuya custodia se encontraban todos los documentos, envió a la comisión una carta certificada de la que se desprende que dichas actas no existen. Solo fueron remitidos los registros de asistencia de las sesiones del Comité. Sin embargo, las secretarias del Comité (Geovanna Palacios y Paola Carrera), en sus comparecencias a la Comisión parlamentaria, aseguraron haber levantado actas de cada reunión y entregaron las que tenían en la memoria de sus computadoras: 38 actas la primera de ellas, 77 la segunda.

El tercer producto

3. La tercera parte del informe del perito Roberto Meza desapareció bajo la custodia del Ministerio de Justicia. En este “tercer producto”, como se lo conoce, se establecían los nombres de los presuntos autores intelectuales, luego de que la segunda parte determinara que el asesinato no fue un caso de delincuencia común sino que estaba relacionado con la compra de los helicópteros Dhruv. Este informe fue presentado por Roberto Meza ante el Comité Interinstitucional en una reunión celebrada en el ECU-911 de Itchimbía el 18 de noviembre de 2013. El entonces ministro de Justicia, Lenin Lara, confirmó haberlo recibido. Sin embargo, cuando Ledy Zúñiga, su sucesora en el cargo, hizo público el informe, tanto las conclusiones de la segunda parte como la totalidad de la tercera habían desaparecido. Ella defiende la hipótesis de la delincuencia común y asegura que el informe de Meza solo era un insumo para la elaboración del informe final, a cargo del Comité Interinstitucional que presidía. Pero no ha exhibido ningún otro insumo que conduzca a la conclusión contraria a la que arribó Meza.

Los dhruv: la compra

4. Las relaciones entre altos oficiales de la Fuerza Aérea y la empresa Sumil (representante de HAL, la fabricante de los Dhruv) son un misterio. La insistencia en comprarlos, poco menos que sospechosa. Cuatro procesos de licitación fallaron (porque los Dhruv no eran apropiados, porque tenían fallas probadas de fabricación, porque un embargo internacional de armas dificultaba la consecución de repuestos…). Sin embargo, licitación tras licitación, los oferentes se repetían. Hubo incluso un informe contrario de Procuraduría. Pero al quinto intento -y luego de que Gabela abandonara el mando de la Fuerza Aérea- la compra se concretó. Javier Ponce, entonces ministro de Defensa, no ha declarado ante la Comisión parlamentaria.

Los dhruv: la llegada

5. Varios helicópteros fueron entregados con retraso. Llegaron con fallas de al menos cuatro tipos: de rotor, de motor, electrónicas, de transmisión. Estos problemas, según los comparecientes, se fueron subsanando sobre la marcha, cuando los helicópteros ya estaban en uso. Un informe de reparación da cuenta de que fue necesario usar masilla epóxica para solucionar un desperfecto por falta de repuestos. Lo extraño es que el comité de recepción de los helicópteros conformado por Junta de Defensa Nacional constató esos daños (o debió hacerlo) y no dijo una palabra. (Diario Expreso)

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