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Para el organismo internacional que coordinó la entrega de ayuda humanitaria a Ecuador ante el terremoto suscitado hace dos años, la recuperación de las dos provincias cercanas al epicentro no avanza al mismo ritmo.

En una entrevista con La Hora, Nuno Quieros, representante adjunto del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en Ecuador, sostuvo que “es innegable” que Esmeraldas no recibió tanto apoyo como Manabí.

Consideró que aún hace falta una mayor inversión para recuperar la actividad productiva y turística, pero recordó que estas “ya eran provincias con necesidades de servicios básicos y de generación de empleo”.

A dos años del terremoto, ¿qué tipo de apoyo requieren Manabí y Esmeraldas?

Es necesaria más inversión, más atracción turística, creación de asociaciones productivas; todavía, de ser necesario, reparar centros de acopio, apoyar a pescadores artesanales. Son un sinnúmero de acciones que sí están planificadas, uno no siempre logra hacer todo, pero creo que tiene que haber una atención especial a esas dos provincias.

¿Podría establecer un porcentaje de recuperación que ya ha tenido esa zona?

No sé. Le voy a ser sumamente sincero, no tengo esos datos.

¿Todavía hay gente que vive en albergues?

Sé que los oficiales fueron cerrados, según tengo entendido, en su totalidad.

¿Ha sido desigual la atención con Esmeraldas?

Es  innegable que no recibió tanto apoyo, al momento del terremoto, como Manabí. Eso fue claro y Esmeraldas sufre por el terremoto, sufre históricamente por la provincia que es, sufre ahora por el tema de frontera. Con el Gobierno estamos trabajando en eso, en realmente pensar de manera distinta a la frontera que no solo es Esmeraldas, sino Carchi, Sucumbíos.

¿En qué consiste la ayuda que este organismo internacional brinda a esa provincia?

Estamos trabajando mucho en el tema productivo, cadenas de valor, cacao; intentar que la gente pase de una producción de meramente subsistencia a agruparse y pensar en generar ingresos más sostenibles, apoyar a su familia y crear empleo.

¿Qué lecciones dejó el manejo de la emergencia?

En agosto de 2015 fue cuando empezó el proceso eruptivo del Cotopaxi, después para diciembre de ese año se esperaba el fenómeno de El Niño. Creo que Ecuador se benefició un poco de haber estado preparándose para esos dos fenómenos y pudo responder de una manera bastante más serena. Lo único que tal vez faltó fue una atención un poco más intensa al área rural.

¿Por qué?

Por razones obvias, incluso en términos de cantidad de personas, mucha de la atención fue hecha en el sector urbano. En ese momento se lo habíamos comentado al Gobierno que tal vez se podría haber creado sinergias con cooperación con otros actores para, al mismo tiempo que el Gobierno atendía al sector urbano, otros actores pudieran entrar un poquito más al sector rural.

¿Qué es lo que más resalta del nuevo plan que tiene listo el Estado para estas emergencias?

Plantea una redefinición de tareas del Estado frente a un desastre. Desde ahora establecer quién hace qué, dónde y con qué, y qué actores de otros sectores, academia, sector privado, ONG, cooperación, se suman. Replantear un poco quién hace qué en una situación de desastre. (Diario La Hora)

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