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Dos actividades caracterizaron el primer día de Manuela Picq en Ecuador, tras un exilio de casi tres años: una rueda de prensa y una reunión en Cancillería. Fue recibida por el embajador Jorge Icaza, subsecretario de Servicios Migratorios, después de lo cual pagó 250 dólares y obtuvo la promesa de que su visa Mercosur, a la cual tiene derecho por ser brasileña, podría ser entregada esta semana.

Con el otorgamiento de esa visa, terminaría para la catedrática y periodista Manuela Picq uno de los viacrucis más largos: varias solicitudes de visa de amparo familiar y Mercosur fueron denegadas por los gobiernos de Rafael Correa y Lenín Moreno. En 2015, ella salió de Ecuador para evitar un proceso de deportación que el Régimen correísta inició contra ella, tras su participación en el paro nacional del 13 de agosto de 2015, luego de estar varios días en el hotel/cárcel Carrión.

“Mi vuelta a Ecuador fue gracias a Julian Assange”, manifestó la académica franco-brasilera, acompañada de su pareja, Yaku Pérez Guartambel, presidente de la Ecuarunari. “Yo, a pesar de tener una familia ecuatoriana, fui expulsada y mantenida fuera del país durante dos años y medio. Ahora me dan la bienvenida de nuevo, pero como turista”, expresó.

Si bien, a pedido de los camarógrafos presentes, se besó con el líder del movimiento indígena, Picq recalcó que su derecho de permanecer en el Ecuador no está ligado necesariamente al hecho de ser la pareja de Pérez Guartambel, sino a su condición de mujer, académica y periodista, que vivió en el país más de una década, hasta el día en que llegó la “partida brusca, brutal, de dos años de sufrimiento”, con “despojo profesional, social y cultural”.

90 
días podrá estar en el país en calidad de turista. 
La decisión de venir a Ecuador la tomó luego de que la canciller, María Fernanda Espinosa, en una rueda de prensa sobre el caso de la naturalización de Assange, y ante la pregunta de La Hora, declarara: “Manuela Picq no tiene ninguna restricción para volver. Nos gustaría que ella retorne a nuestro país y pueda hacer una vida normal”.

Picq arribó al Ecuador la noche del lunes en calidad de turista, que le permite una estancia de 90 días. Sin embargo, en su rueda de prensa, Picq aclaró que su deseo es retomar su vida en Quito, en la que se desempeñaba como catedrática de la Universidad San Francisco de Quito, activista en organizaciones de mujeres y corresponsal de Al Jazeera.

Al conocer su caso, Naciones Unidas declaró que el Estado debía reconocer su “derecho a la familia en todas sus formas diversas”, por su matrimonio ancestral con Pérez Guartambel. Sin embargo, el Registro Civil se ha negado a reconocerlo. “Con tantas normativas internas y externas, esperamos que el Gobierno de Moreno reconozca nuestro matrimonio ancestral y me otorgue una visa de amparo familiar”, concluyó la académica en su rueda de prensa. (Diario La Hora)

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