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Cuando el economista Correa era Presidente afirmaba que la OEA (Organización de Estados Americanos) era el ministerio de las colonias del imperio yanqui, según conceptualización del Comandante Fidel Castro. Decía que era un organismo inútil, que había que cambiarlo y que para ello estaban Celac y Unasur, y tenía razón. Hoy a la vilipendiada OEA recurre con una queja bastante rebuscada y traída de los cabellos: Quiere que la obsoleta OEA sancione al Ecuador por quebrantar el Estados de Derecho. Va a pedirle el favor al cipayo Almagro que, con sus poses y desvaríos, ataca a Venezuela por órdenes del presidente estadounidense, el mismo Almagro que calló frente al desvergonzado fraude en Honduras para reelegir al actual gobernante.

Cierto que la mayoría de los políticos carece de elementales normas de ética y padece de interesada desmemoria, o creen que los pueblos son un hato de idiotas incapaces de discernir y razonar, como piensan el expresidente y sus áulicos que cuando ejercían el poder se apropiaron y metieron mano en todas las funciones y organismos del Estado. ¿Es posible tanto cinismo? En el colmo del autoritarismo que pisoteó el Estado de derecho no tuvo empacho en afirmar que todas son del Estado y que, como era gobernante, no había ningún problema, pues para eso era presidente. Una década de autoritarismo con el que sembró odio, miedo, divisionismo.

Diez años de permanente abuso de poder en nombre de no se sabe qué revolución ciudadana que resultó una farsa, y constante violación de la Constitución para imponer enmiendas, aprobadas por sus obsecuentes asambleístas. La Constitución de Montecristi fue inútil, frente a tanto poder.

Hay políticos que necesitan con urgencia de un experimentado siquiatra que calme tanta megalomanía y sane desvergüenzas. (Rodrigo Santillan – Diario La Hora)

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