Compartir

La esencia de las organizaciones estructuradas alrededor de un liderazgo que concentra poder, luce carismático y ejerce mano dura, es la resolución amigable de las tensiones internas y la conformidad con las decisiones asumidas por el líder en relación a los fines para las que fueron constituidas (generalmente delictivos).

Si bien el orden salta a la vista y la cohesión aparece como el rasgo distintivo de la organización, las lealtades se construyen en función del temor, reverencia o sentimiento de inferioridad respecto al líder. Por ello, este tipo de estructura entra en crisis con la extinción del Capo di tutti capi, del Nicolo Rizzuto, del Vito Genovese. En ese momento se hacen visibles los resentimientos y venganzas represadas y, en el afán de adquirir el control de la organización, las distintas facciones terminan atomizando el poder. Con el paso del tiempo, los pormenores respecto al modus operandi del grupo se develan, las responsabilidades se hacen explícitas y las tensiones sólo concluyen con la cárcel o la muerte. Siempre hay un juez o un fiscal con arrestos suficientes para encausar los procesos judiciales. Siempre hay un periodista audaz que pone el dedo en la llaga. Siempre hay un delator, nacido de las propias entrañas de la organización y sus prácticas, que termina narrando los secretos más íntimos.

Cuando en el caso Balda un colaborador de la Revolución Ciudadana señala que recibió órdenes directas del ex presidente, cuando un experto argumenta que su pericia en el caso Gabela ha sido alterada por funcionarios del gobierno anterior (algunos del actual) o cuando aparecen indicios de que el 30-S fue cualquier cosa menos un intento de magnicidio, el escenario político nacional se parece cada vez más al descrito en el párrafo precedente. Así, por obra de los jueces, por el aporte de ciudadanos honestos y también por la miseria humana envuelta en la traición hacia la organización a la que se juró lealtad eterna, los hilos que vinculan el ático de Bruselas con la cárcel cada vez son más firmes, más claros, más evidentes. Por ello, el paso del tiempo, nueva información contenida en los documentos ahora desclasificados y la propia necesidad de supervivencia de los otrora aduladores, llevarán pronto al banquillo de los acusados al que hasta hace poco se jactaba de haber metido la mano a la justicia. Esas son las consecuencias del tipo de organización y liderazgo creado. Esos son los costos que hay que pagar cuando el poder llega a su fin. Esa es la factura que se debe sufragar cuando se propicia una organización que sistemáticamente se encargó de dilapidar los recursos del Estado y la ética pública.

Sin embargo, lo que ahora se conoce públicamente es solo la mínima parte de lo que en la conversación informal se sabe hace mucho tiempo. Los vehículos que sorpresivamente pierden sus frenos, los asaltos sin otro fin que el de intimidar, las cartas, las llamadas, los teléfonos intervenidos, las fotografías, las persecuciones. Todo eso que el país ya sabe y lo comenta, pronto también se sumará a la serie de procesos judiciales iniciados y por iniciarse en contra de esta organización y su líder. Solo hay que dar tiempo al tiempo y esperar el surgimiento de un disparador: un video, un audio, unas fotografías, un informe militar o policial. Ese disparador, que seguramente está menos oculto que antes, será el detonante no sólo de los casos que ya se conocen sino también de otros, más pequeños, más anónimos, pero que salpicarán la actividad del Nicolo Rizzuto local, criollo, el de los pantalones bien puestos.

Así como en el Perú fujimorista los “Vladivideos” fueron el desencadenante de la ola de saneamiento público de ese país, en Ecuador seguramente hay evidencias similares que no tardarán en aparecer. En ese momento y no antes, podremos conocer a cabalidad las acciones y omisiones de la década anterior. Solamente allí se podrá develar de cuerpo entero a la organización y su líder. Solamente allí podremos conocer cuánta sangre y dolor asfaltaron las carreteras con las que se ganaron muchas elecciones. Ahí el Nicolo Rizzuto Ecuadorian version tendrá que verse enfrentado al entramado institucional creado por él mismo y que ahora le jugará en contra. Ahí deberá enrostrar a los aduladores de antaño que ahora estarán como juzgadores. En ese momento, al voltear a ver a sus aliados, sólo encontrará la soledad que rodea a quien genera liderazgos en función del temor y la pusilanimidad. Tiempo al tiempo. Los Nicolo Rizzuto desaparecen igual en Canadá que en Ecuador. (Santiago Basabe – 4 Pelagatos)

Dejar una respuesta

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí