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El desembolso de $ 383,03 millones en el 2018, un 30 % más que en este año, para el pago del Bono de Desarrollo Humano que incluye el incremento decretado el viernes pasado y que dependerá del número de hijos de los beneficiarios y sus edades, preocupa a expertos que analizan las fuentes de los recursos y su posible impacto en la economía.

Para Larry Yumibanda, presidente del Colegio de Economistas del Guayas, el presidente Lenín Moreno está cumpliendo una promesa de campaña; aunque analizó que el impacto en la economía “no será tan grave” debido a que el alza no aplicará para todos los beneficiarios.

El aumento, según el decreto 253, será de $ 30 por el primer hijo de hasta 5 años, de $ 27 adicionales por el segundo hijo de hasta 5 años y $ 24,30 por el tercer hijo de hasta 5 años, con un máximo de tres hijos. Por los hijos mayores a 5 años y hasta 18 el Estado pagará $ 10 más por el primer hijo, $ 9 por el segundo y $ 8,10 por el tercer hijo entre esas edades, con un máximo de tres hijos.

En total el bono por efecto del componente variable será de hasta un máximo de $ 150, especifica el decreto.

Yumibanda sugirió que el financiamiento podría provenir del incremento de la recaudación tributaria de este año que fue del 5 %. Sin embargo, cree que se deben generar políticas adicionales para bajar el subsidio gradualmente y no hacer de esto una política estable “porque eso a la larga compromete el Presupuesto General del Estado en forma permanente”.

Para Alberto Acosta Burneo, director de Análisis Semanal, la pregunta clave es: ¿qué va a dejar de hacer el Gobierno para poder ahorrar y poder gastar en el alza del bono? y aunque reconoció que es un gasto necesario y justificado causará que se sigan agravando los problemas fiscales que tiene el país en la actualidad.

“Repartir recursos puede sonar políticamente muy atractivo, pero al final del día quién va a pagar la cuenta…”, cuestionó el analista, quien dijo que para cerrar el año Ecuador debió conseguir $ 13 mil millones de financiamiento. “Esto quiere decir que uno de cada tres dólares que gasta el Gobierno proviene del endeudamiento”, sostuvo Acosta, sin dejar de reconocer que la medida se tomó en un momento político oportuno “porque se viene una consulta popular y quiere ganarla”.

Mientras, para Alberto Dahik, director del Centro de Estudios Económicos y Sociales para el Desarrollo (Cesde), el concepto de que los subsidios tomen en cuenta el número de hijos no es equivocado, sino que se sigan tomando medidas como si la economía estuviera en bonanza.

“El frente económico no entiende lo que el propio presidente dijo: no hay mesa servida. Heredó un desastre y él lo dijo. ¿Cómo entonces explicamos que seguimos con el mismo modelo?”, se preguntó Dahik, quien insiste en el cambio del modelo económico para tener mejores proyecciones económicas para el futuro. “(Las medidas) es más de lo mismo y si no se erradica este cáncer del socialismo del siglo XXI no podemos ser optimistas respecto del futuro”, sentenció. (Diario El Universo)

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