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Amabilidad, facilidad de palabra y mucha energía son las cualidades que  tienen los migrantes que llegan a Ambato, y por las cuales son preferidos en los diferentes locales comerciales del centro de la ciudad.

Esta realidad se evidencia sobre todo en esta temporada donde el comercio se activa por la Navidad y Fin de Año.

Realidad

Marcel Marfetán, es el administrador de un local comercial y contrató a Jennifer de nacionalidad colombiana, para él la chica tiene una facilidad de palabra increíble que hace que los clientes ingresen al local sin importar si está lleno o vacío, y aunque a veces no compran, por lo menos visitan y de seguro regresan.

“En un negocio es importante el carisma que se presenta a la hora de ofrecer un producto y los extranjeros ya sean colombianos o venezolanos tienen la amabilidad para acercarse al cliente y eso para el negocio es esencial”, dijo Marfetán.

Marcela es la propietaria de una tienda de calzado y aseguró que en los cuatro años que lleva con el negocio no había logrado contar con buenas ventas en Navidad, pero desde que contrató a Luis, un joven venezolano de 24 años, los clientes entran por lo menos a observar.

“Al ver el local lleno nos satisface y sabemos que la gente ya va viendo los productos y si les gusta algo simplemente vuelven”, comentó.

Para la ciudadana los ecuatorianos son cohibidos y no tienen confianza a diferencia de los extranjeros. “Él sale y por poco pone los zapatos en el rostro de las personas, siempre con la amabilidad les hace sentir que realmente necesitan comprarse otro par de zapatos”, mencionó.

Alejandro manifestó que salió de su país, Venezuela, debido a la grave crisis que se vive allá. “Solo necesitaba una oportunidad para laborar y hay que aprovechar. Los compañeros dicen que 10 dólares que me pagan diario es muy poco, pero para mí es lo mejor que me ha pasado desde que llegué al Ecuador”, dijo.

Problemática

Según Silvia Olivo, ciudadana ecuatoriana, quien labora desde hace dos años en un local comercial el que las personas extranjeras presten sus servicios a costos demasiado baratos hace que los propietarios prefieran contratarlos y despedir a la gente de Ambato.

DATO
​Los migrantes también se dedican al trabajo informal en el centro de Ambato.
“Aquí trabajábamos tres personas, ahora solo quedo yo y los dos amigos venezolanos”, comentó.
Para las personas extranjeras ganar de siete hasta 12 dólares diario es una verdadera fortuna, ya que en sus países al cambiar la moneda pueden mantener a sus familiares. (Diario La Hora)

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