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La presencia de rompe velocidades sin la debida señalización en diferentes sectores de la provincia generan dificultades a los conductores, debido a que al no ser visualizados les obliga a frenar de golpe y cuando no logran hacerlo sus vehículos sufren daños y se puede ocasionar un accidente.

Así lo ratificó Paúl Saavedra, morador del sector de Picaihua, quien comentó que en la vía que conecta a la parroquia con la avenida Bolivariana existen rompe velocidades que no se logran ver.

“Hace falta que les den mantenimiento para que el color se aclare, los que somos de aquí ya conocemos, pero los que llegan de otros lugares siempre tienen problemas debido a que a la distancia no se ven”, manifestó.

Otra situación similar ocurre en la vía que conecta a Pelileo con Huambaló, zona donde el reductor de velocidad no está pintado y genera más de un problema a las personas que pasan con sus carros.

Casos similares ocurrían en la vía que une a Tisaleo con Juan Benigno Vela, sector donde se realizó la repavimentación de la vía y los rompe velocidades no fueron pintados inmediatamente.

Tragedia

El 9 de diciembre justamente en el trayecto de Tisaleo con Juan Benigno Vela ocurrió un accidente de tránsito en el que un joven de 22 años falleció a causa de que su cabeza se impactó contra una pared, hecho que ocasionó que el caso se partiera en dos y su cráneo quedara destrozado.

Una de las hipótesis que maneja la Policía, es que el motociclista estaba circulando a una velocidad considerable y debido a que no logró visualizar el reductor de velocidad, perdió estabilidad al momento de atravesarlo y se estrelló.

Orlando Chicaiza, quien vive en Tisaleo y conduce una motocicleta, indicó que en la vía era complicado circular y más aún en la noche y los días lluviosos debido a que los rompe velocidades eran imperceptibles.

EL DATO
​La calle donde se vaya a construir un reductor de velocidad debe tener un flujo vehicular menor a 500 vehículos por hora.
“Ahora ya por lo menos se ven después de que pasaron sin señalética por más de dos meses, en muchas ocasiones me salvé de caerme porque frenaba a raya, esto es más complicado cuando se pasa con este tipo de vehículos”, dijo.
Juan Vélez, ingeniero civil, explicó que la distancia mínima de visibilidad de los rompe velocidades debe ser 100 metros en zona urbana y 150 metros en zona rural y la altura no debe superar los 100 milímetros.

“Estas adaptaciones en las vías deben ser de color amarillo, con dos triángulos continuos de color blanco retroreflectivo en cada carril y únicamente deben estar en sitios donde haya iluminación”, resaltó. (Diario La Hora)

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